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© Declan Quigley

 
 

 

La Técnica Alexander

en el


Centro de Barcelona

 

 

 

 

Declan Quigley

 

Desde 1980 hasta 2002 trabajé como antropólogo: viví en Nepal cuatro años en los 80 y posteriormente fui profesor en tres universidades en el Reino Unido durante dieciséis años.  Acabé completamente desilusionado con la evolución de las universidades, que se habían convertido en empresas que trataban a los estudiantes como productos.  Además, la antropología desde hacía muchos años estaba convirtiéndose en una forma de narcisismo en lugar de luchar por entender la singularidad de los seres humanos.  Por todo esto decidí correr un riesgo y hacer un cambio total.

En 2001 había empezado a tomar clases particulares de la Técnica Alexander en Edimburgo con Robin St Clair, un profesor excelente.  Hacía veinte años que yo sufría de migrañas muy dolorosas y había consultado muchos medicos sin ningún resultado excepto una dependencia de medicamentos muy fuertes.  Poco a poco, y trabajando de forma pausada, Robin me enseñó que – como todos los seres humanos – tenía hábitos innecesarios y que necesitaba dejarlos.  Para mí estos hábitos eran normales porque habían formado parte de mi vida durante muchos años; sin embargo no me ayudaban.  En particular Robin me animó a “dejar el cuello libre” para permitir que la cabeza vaya “hacía adelante y hacía arriba”, más que continualmente tirarla hacía atrás y hacía abajo – como si estuviera permanentemente asustado.

Cambiar los hábitos profundamente enraizados no es nada fácil, pero después de sólo tres o cuatro semanas me di cuenta de un pequeño cambio en el cuello.  Instintivamente supe que había una conexión con las migrañas y seguí con las clases.  Después de tres meses pude dejar el cóctel de medicamentos del que había dependido durante años.  Esto no supuso el fin del dolor de cabeza.  Resultaba demasiado fácil regresar desapercibidamente a mis hábitos anteriores – la manera de “usarme a mí mismo” – como Alexander decía.  Pero finalmente era capaz de ver algo que para mí hasta entonces había permanecido oculto.

En 2002 dimití de mi puesto universitario y empecé una formaciôn de tres años bajo de la dirección de Misha Magidov en Londres para hacerme professor de la Técnica Alexander.  Misha se jubiló cuando estaba a medio camino de mi formacíón y acabé el curso con Anthony Kingsley, que sigue dirigiendo una escuela en el centro de Londres.  Siempre agradeceré a estos directores de formación, y también a los demás profesores y a mis compañeros de clase haberme ayudado a obtener una formación de professor de la Técnica Alexander.  Es la mejor forma de aprendizaje cooperativo que jamás podríamos encontrar.

Casi inmediatamente después de terminar mi formación en Londres, me mudé a España, donde me inscribí por cinco meses en la escuela de la Técnica Alexander de Barcelona dirigida por Nica Gimeno.  Nica es otra profesora inspiridora y el corto tiempo que pasé en su escuela me dio una oportunidad de trabajar con otro grupo de futuros profesores, además de escuchar la formacíón de la técnica en castellano y en catalán.  Al mismo tiempo establecí un despacho en el centro de Barcelona – donde sigo trabajando.  Cuando puedo continúo mi formación trabajando con otros profesores tanto en España como en el Reino Unido.

Soy miembro de las asociaciones españolas y británicas de la Técnica Alexander – STAT y APTAE.